POR JOSE CORNIELLEl anuncio hecho por el ministro de Hacienda Vicente Vengoa, en torno a un nuevo aumento de los combustibles, constituye un nuevo golpe a la magro economía de los más pobres del país.
Tras la aplicación de lo que el funcionario gubernamental a llamado la indexación de los combustibles, el gravamen de la gasolina premium subirá de 45 a 55 pesos y el de la regular de 41 a 50 pesos por galón. Que es uno de los más caros del mundo.
Contrario a como ha establecido Bengoa, que descartó consecuencia inflacionaria producto de la decisión, este nuevo aumento en los combustible impactará fuertemente la economía del país, pero con mucha especialidad, la de los más pobres que somos los más vulnerables.
Al parecer, se les olvida a Vicente Bengoa y al presidente Leonel Fernández, que los carburantes son los que mueven el aparato productivo de cualquier país del mundo sin importar que esté inserto en el desarrollo o se encuentre en vía de este.
Cada vez que el productor tiene que sacar la cosecha a los mercados del país tiene que hacerlo en vehículos que consumen combustibles, por lo que ese es un costo que se le agrega al precio final del alimento, teniendo el consumidor que pagar más por menos, por que ese costo no es asimilado ni por el productor ni por el intermediario. Se traduce al último eslabón de la cadena.
En el caso de la producción industrial sucede lo mismo. Los empresarios transfieren directamente los costos de producción al consumidor, que somos los que pagamos con creces cualquier aumento, porque además y como consecuencia, tenemos que cargar con el pesado fardo de la especulación.
Pero además, nuestra economía se ve gravemente lesionada cada vez que tenemos que trasladarnos de un lugar a otro, ya sea en trasporte público o privado; cuando vamos al salón, a la barbería, a la herrería, a la ebanistería, a la cafetería, etc., porque todos ellos tienen que utilizar plantas para poder funcionar y ese costo extra lo pagamos los consumidores finales.
Para muestra otro botón. En las fotocopiadoras una simple copia cuando hay energía eléctrica cuesta sólo un peso, pero cuando es con planta eléctrica cuesta un peso con 25 centavos y un peso con 50 en algunos lugares, representando un aumento de un 25 ó un 50 por ciento de su costo.
El pueblo y sus organizaciones representativas no se deben quedan callados ante tan duro golpe a su maltrecha economía. Hay que salir a las calles, si es preciso, a decirles al ministro de Hacienda Vicente Vengoa y al mismo presidente de la república Leonel Fernández, que ya no aguantamos más tanto abuso, tanta desconsideración de parte de un gobierno que se ha colocado de espalda a los intereses de las grandes mayorías empobrecidas, que es de la que él viene, pero que ya no piensa ni siente como cuando vivía en Villa Juana.
No más señor presidente. Recuerde que de seguir apretando la tuerca, se puede correr la rosca.
UN NUEVO GOLPE A LOS BOLSILLOS DE LOS MÁS POBRES.
Reviewed by Emma Pérez
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julio 24, 2010
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