jueves, 25 de febrero de 2016

Un padre de la patria muy singular



Hoy se cumple el 200 aniversario del nacimiento de uno de los patricios más singulares de la noche del 27 de febrero de 1844. Con su determinante y osado trabucazo, Matías Ramón Mella cortó de raíz las vacilaciones que dominaban a una parte de los complotados para poner fin a la dominación haitiana.



Este valeroso dominicano falleció con apenas 48 años de edad, en Santiago, el 14 de junio de 1864. A su lado se encontraba el ideólogo de La Trinitaria y forjador de la nación dominicana, Juan Pablo Duarte, quien puso como condición al gobierno restaurador para abandonar el país, expulsado diplomáticamente, que le permitieran acompañar en sus días finales a su gran amigo y colaborador.
El conocimiento de la vida de Mella revela que fue un ser humano muy singular. 


Por su inteligencia y capacidad organizativa, ya a los 19 años los haitianos lo habían nombrado en un cargo similar al de un alcalde pedáneo en San Cristóbal. En esa localidad, además, se dedicó al corte de madera como forma de sustento. Al poco tiempo se sumó al proyecto trinitario y Duarte lo acogió con especial entusiasmo por sus habilidades y afinidad de ideales. Mella rápidamente se ocupó de misiones puntuales que lo pusieron en contacto con los reformistas haitianos de Herard en Los Cayos al sur de Haití, para tratar el derrocamiento de Boyer, cuya dictadura duraba más de 25 años.


En 1836 se casó con la educadora Josefa Brea y procrearon cuatro hijos. Para esos años ya había asumido un rol activo en las milicias de ocupación por instrucciones de Duarte. Se le puede considerar como el autor del primer manual de guerra de guerrillas, que de alguna manera le sirvió para organizar posteriormente el primer instructivo del ejército dominicano. Más tarde Máximo Gómez, lo de las guerrillas, lo puso en práctica en Cuba en la guerra contra los españoles hasta lograr la independencia de la isla vecina.



Era un estratega nato y brillante, con lo que pudo organizar las defensas de Santiago en la batalla del 30 de Marzo. Luego fue delegado del gobierno de la Junta Central Gubernativa en el Cibao, región por la cual Duarte hizo un recorrido en medio de la euforia separatista. Llevado por su entusiasmo, Mella lo proclamó presidente.


 Esta impulsiva acción les costó a ambos, y a otros implicados, la cárcel y el destierro por siempre de la patria, hasta que en 1848 el presidente Manuel Jiménez decretó una amnistía a los exiliados. Mella regresó al país y colaboró con Pedro Santana después de que hicieran las paces y participara en la batalla de Las Carreras.


Desempeñó numerosos cargos burocráticos en los gobiernos de Santana y hasta a España fue a parar en misión oficial, buscando el reconocimiento de la independencia nacional o de un protectorado español, pero fracasó en su encargo. 


Protestó y volvió a romper con Santana cuando se produjo la Anexión a España, incorporándose de inmediato a las fuerzas restauradoras que habían convertido el Cibao en un territorio insurgente, desbordante del patriotismo dominicano. 

Era una acción de feroz efervescencia para recuperar la soberanía. Llegó a ser vicepresidente del gobierno restaurador hasta su muerte ocurrida en una humilde casa provisional construida cerca de la fortaleza de San Luis después que numerosos barrios de la ciudad fueron incendiados, en septiembre de 1863, para desalojar las fuerzas españolas.


La grandeza de Mella reside, que sin haber realizado estudios académicos de la milicia, fue un estratega nato. En el campo bélico supo muy bien conjugar la teoría y la práctica que permitió la formación del ejército dominicano. También expuso y escribió las condiciones para desarrollar la guerra de guerrillas, que con tanto éxito la han llevado a cabo estrategas de una variada extracción ideológica en todos los conflictos de reivindicaciones políticas y sociales de los años transcurridos después de la II Guerra Mundial.



Unas tímidas y casi protocolares celebraciones, con algunas charlas de la ocasión, se han organizado para no dejar de pasar la fecha por debajo de la mesa o como un aniversario mas. Las Fuerzas Armadas son las que recuerdan con más tradición la fecha, ya que consideran al patricio como su fundador. De todas maneras, la fecha es importante para darnos cuenta que por el valor, entrega y dedicación de nuestros héroes sabían muy bien que era lo que deseaban nuestros antepasados para vivir en un país soberano.

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