martes, 16 de febrero de 2016

Un presidente que hace camino al andar

Un presidente que hace camino al andar
POR ISMAEL BATISTA

El asistencialismo social  público es definido como un conjunto de acciones que llevan a cabo el jefe de Estado o las instituciones de una nación con la finalidad  de prestar ayudas o favores  a individuos o grupos de individuos generalmente sumidos  la pobreza.

En la República Dominicana tenemos evidencia clara de asistencialismo público por lo menos desde la época de Rafael Trujillo Molina. En la Era de Trujillo, como ejemplo, la asistencia médica en los hospitales públicos era gratuita, entre otras políticas paternales, puesta en práctica por el Jefe. Otros gobernantes de nuestra época contemporánea la han continuado.
Fácilmente el asistencialismo social le da carácter paternalista al Estado. En los Estados Unidos fue notorio después de la depresión económica de 1929, el llamado (“martes negro”) cuando las bolsas de valores cayeron estrepitosamente y el mercado financieros arrojo grandes perdidas con la consecuente crisis económica, conocida en ese país como la Gran Depresión.
La salida planteada a la situación por el presidente Franklin D. Roosevelt, fue el estado de bienestar, modelo de beneficencia pública regenteado por el Estado, mediante el cual se subsidiaron las necesidades básicas de las masas empobrecidas  creándose  los hospitales públicos, aparecieron los cupones de descuentos para los alimentos y otras formas de ayuda  social.
Políticas sociales que contribuyeron, en su época, a la estabilidad y la paz social en medio de la crisis de la nación del norte; pero las consecuencias no se hicieron esperar, pues, este modelo de manejar  crisis se volcó en un gran déficit fiscal con todas las implicaciones nefastas para la economía y el crecimiento.
La moraleja es, que la filosofía  paternalista finalmente se convierte en clientelismo electoral, produciendo unas series de especímenes que pierden la capacidad iniciativa y de transformación, convirtiéndose en individuos que están bajo la dependencia y el control de quienes lo regentean.
Pero el efecto  deletéreo del  clientelismo electoral no se detiene ahí, penetra  todas las capas sociales, lo que implica un impacto social devastador en la dinámica de la sociedad de cualquier país.
Afortunadamente para la nación dominicana, en medio del derrotero del camino, aparece una luz al final del túnel, las visitas sorpresas del presidente Danilo Medina, modo de producción típicamente capitalista, donde al individuo no se le entrega el pescado sino que se le enseña a pescar.
Modelo de gestión que convierte los individuos  en propulsores de la producción y generadores de riqueza.
Es el fin de las  visitas sorpresa; que sin proponérselo, el presidente Danilo Medina, ha erigido en ser el presidente más popular de América Latina
Más aun, el impacto de la iniciativa del presidente dominicano trasciende nuestras fronteras y ha provocado la atención y curiosidad de otros gobernantes de  América Latina  y   del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Órganos de la ONU, que destacaron del impacto positivo inmediato y a largo plazo de la iniciativa del presidente, por su efecto activador en la producción de diferentes rublos, la creación de empleos y en  las perspectivas favorables  del proyecto en ejecución, confiriéndole alto quilate a las visitas sorpresas.
Por lo tanto, este modelo de producción debe ser institucionalizado asumido por el Estado y el sector privado y adecuarlo a las necesidades y a las políticas de desarrollo de país.

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