martes, 18 de julio de 2017

Fuera de las redes sociales por 72 horasDeyanira Polanco

Santo Domingo.-¿Te atreverías a vivir 72 horas sin tu celular? Quizá para quienes tienen la costumbre de hacer uso de este equipo eso no es ni siquiera una posibilidad. Y no importa si se trata de un adulto, joven o adolescente. El móvil se ha convertido en una herramienta de uso diario que ha creado un hábito de consumo inigualable. Sin embargo, su uso constante puede replantearse.
Este fue el caso de un joven que hizo que sus primos duraran tres días sin hacer uso del teléfono.
“Tenía tres días sin celular y sobreviví”, esta fue la exclamación de Anny por la red social Facebook, una adolescente de 17 años, quien junto a su prima Ary, de 15, y su hermano Luis Ángel, de 12, estuvo fuera del “mundo de la tecnología” por 72 horas.
Para estos adolescentes no tener un móvil en la mano era algo inusual, ya que pasan la mayor parte del tiempo sin adultos que vigilen sus horarios. Aunque esto no les impide descuidar sus estudios porque son estudiantes meritorios.
¿Por qué dejaron de usar internet y las redes sociales? Todo nació en la casa de su  primo Félix, un joven universitario de 21 años, en cuya casa están de vacaciones.
El trato de los adolescentes con su primo era de entregar sus celulares y computadores por ese tiempo, a cambio de ir a una famosa plaza comercial un día completo.
La experiencia fue mejor de lo pensado, ya que Félix  también está de vacaciones.
Según comenta, usó el acuerdo como estrategia para apartar a sus primos un poco de la tecnología, al ver que todo el día y la noche tenían los teléfonos en las manos.  
“Sé que la tecnología es muy buena, pero puede aislarlos de la vida real, muchas veces hasta pierden la noción del tiempo” explica el joven, quien veía con preocupación que los menores no se ocupaban por alimentarse ni recrearse.
También le preocupa que sobre sus parientes puedan influenciar grupos por las redes sociales o la web, que los conviertan en víctima de abuso o acoso.
Los expertos recomiendan a los padres a vigilar a sus hijos y establecer reglas para el uso de la Internet, que en algunos casos no las cumplen.
Los días sin celulares
“El pequeño Luis Ángel fue el que más lo disfrutó, y dijo ‘¡wow!, qué bueno que ustedes no tienen el celular y pueden ver televisión conmigo’. Hasta me arropó con una sábana y eso me gustó mucho”, cuenta Ary.
Dice que el pequeño está más disciplinado, prepara su desayuno y hace ejercicios, a petición de Félix.
Con una sonrisa y una mirada firme, Ary dice que valió la pena aprovechar ese tiempo para patinar, ver películas, hacer historias y acercarse más a Anny y Luis Ángel, que pese a vivir juntos y quedarse solos cuando sus madres salen a trabajar no suelen hablar mucho.
También Félix se ha encargado de levantarlos temprano en las mañanas, lo que para ellos ha sido beneficioso, ya que desayunan, juegan al aire libre, ayudan con los quehaceres de la casa y aprenden a patinar, que es el deporte que éste practica desde hace mucho tiempo.
En cambio, para Anny fue una experiencia inexplicable, desesperante en principio, pero productiva, al valorar la autoridad ejercida por Félix sobre ellos, fundamentada en el amor, la protección y el deseo de que ellos cambien rutinas improductivas.
Dice que prefiere salir y compartir al aire libre que estar conectada a un computador o un teléfono móvil.
Retos
La experiencia por estos tres adolescentes no se queda ahí. Ary plantea a los jóvenes retarse a ellos mismos a superar las cosas que no están bien.
“Yo cuando regrese a casa limitaré las horas de usar el teléfono y la computadora y me propongo pasar al menos un día a la semana sin usarlos”, comenta.
Mientras que Anny exhorta a los adultos a buscar mecanismos de negociación, no de imposición para que sus hijos cambien malos hábitos. “Fue todo fácil, ni yo misma creo que he cambiado tanto en tampoco tiempo y seguiré así en casa”.

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