martes, 18 de julio de 2017

Marcha Verde, el PLD e indefinición política

OPINION: Marcha Verde, el PLD e indefinición políticaPOR SAUL PIMENTEL
Aunque algunos sectores lo ven con ojeriza y a otros les sabe a aceite de higuereta, la realidad es que el Movimiento Marcha Verde ha arrojado frutos positivos.

El principal de ellos es haber demostrado que no es necesario pertenecer a un partido político para hacer presión exitosa a un gobierno, del tipo que sea. Otro es haber sacado a la superficie el disgusto, que hasta ahora era “subterráneo”,  de una parte importante de nuestra  sociedad por la forma en que han sido administrados en los últimos tiempos los recursos del Estado.
Gracias a este movimiento ha quedado evidenciado el descrédito en que se encuentra la mayoría de los partidos y “líderes” que han estado incidiendo en las últimas décadas en los destinos nacionales.
No se puede negar que las movilizaciones de Marcha Verde han sido exitosas, a juzgar por la cantidad y calidad de las personas que han participado. Gracias a ellas ahora se nota a un presidente Danilo Medina y sus funcionarios, más diligentes y tratando de hacerse los simpáticos, prometiendo soluciones a viejos problemas de las comunidades.
Más logística y capacidad de movilización
Los estrategas de este movimiento han demostrado más logística  y capacidad de movilización que los propios partidos. (En cada caso, autobuses grandes han transportado público, ha habido abundante distribución de camisetas y banderas verdes, y hasta comunicadores profesionales utilizando drones y otros equipos sofisticados han tomado excelentes y oportunas gráficas que, en un santiamén, han sido subidas a Youtube y a las redes sociales).
Aparte de ello, en momentos determinantes,  voceros del movimiento han hecho pronunciamientos certeros sobre temas de interés nacional, unas veces en ruedas de prensa y otras mediante documentos.
Riesgo de disolución
Pero, el panorama de Marcha Verde no es tan halagüeño, por las siguientes razones:
  • Ha llegado, indiscutiblemente, el “momento de la definición con la verdad”, por lo que el movimiento está compelido a dar pasos más concretos y decisivos, pues, si no lo hace, corre el riesgo de diluirse.
  • Aunque lo bueno de esta entidad es que no hay en ella una figura única y específica tratando de capitalizar públicamente los logros obtenidos, paralelamente esto es su “gran desgracia”, pues a partir de ahora son muchos los que tratarán sacar provecho a estos frutos y de convertirse en “protagonistas”. Y es probable que, dada la variedad de intereses de cada uno, no se pongan nunca de acuerdo sobre los pasos a dar.
  • Ya hay una corriente que propugna porque Marcha Verde se transforme en un partido político, pero otra advierte que, tomando en cuenta las experiencias del pasado, ello no es conveniente y aboga porque el movimiento se mantenga como “grupo de presión social”, aunque en un determinado momento haga causa común con un partido o candidato.
Hay quienes consideran que un error de los “estrategas” de Marcha Verde ha sido pretender “satanizar” a los partidos políticos, para lo cual han enarbolado, incluso, pancartas y afiches con cuestionables imágenes de sus líderes.
Indefinición política en el país
Al margen de Marcha Verde, podría afirmarse sin temor a equívocos que el momento político de la Republica Dominicana es de indefinición.
En una esquina del cuadrilátero tenemos a un PLD con evidentes muestras de cansancio y perdiendo rápidamente el favor popular (no precisamente porque haya hecho malos gobiernos, sino porque el pueblo lleva 13 años ininterrumpidos viendo “las mismas caras y los mismos métodos”).  Pero en la otra hay una oposición dispersa, aletargada y con pocos bríos, que no ha podido capitalizar las deficiencias de sus contrincantes ni tampoco las realidades actuales.
Coyuntura favorecería al partido gobernante
No hay que ser mago para comprobar que si no hay una conjugación de fuerzas, las cosas seguirán iguales y el PLD volvería a imponerse, pues es un partido que tiene mayor institucionalidad y sus dirigentes son más metódicos, institucionalistas y calculadores, independientemente de que cuentan con mayor cantidad de recursos.
Si realmente desean competir en condiciones sólidas en las elecciones del 2020, los del bando contrario deben poner los pies sobre la tierra, abandonar posiciones individualistas y abocarse a elaborar un proyecto de nación con un candidato único, para presentarlos a la consideración de un electorado, que se siente cada vez mas huérfano y desatendido.
EL AUTOR es periodista, director de ALMOMENTO.NET.

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