Con diferentes puntos de vista de parte de la opinión
pública, discurren los días de gobierno del licenciado Danilo Medina, que va
por más de 9 meses, con respecto al enfrentamiento de la violencia en sentido
general, pero sobre todo en las calles, callejones y carreteras, donde el
ciudadano, de todos los niveles han sido parte y testigo de un terror en el que
parecería que la delincuencia adquirió certificado de dueño.
Asesinatos, asaltos y todo tipo de desmanes sobre la
población, ha sido el saldo dejado al país por la mala administración
peledeista, encabezada por el doctor Leonel Fernández Reina, donde los alcances
de la mano siniestra de la delincuencia ha alcanzado a ricos y pobres, sin
distinción, luego de ver, nuestra sociedad, los programas de barrio seguro,
motocicletas y demás, emprendidos por el
fracasado anterior gobernante, el cual llegó a decir, en su defensa, que se vio
en el dilema de pegar o pagar, en tanto, como al dicho de a Dios rogando y con
el mazo dando, vendía la empresa pública, y con esta venta, el empleo y la
esperanza se perdían, motores fundamentales para la creación de violencia de
todo género, incluyendo la familiar.
Finalmente, el presidente Medina, toma la acción de
enviar los militares y policías a las calles, medida criticada por muchos y
desacreditada en el pasado, cuando se ha intentado, insuficiente como la
valoramos, pero oportuna en estos momentos, sin dejar de reconocer que no es la solución, pero ante el
terror imperante, impera la salida a las calles, para auxiliar al ciudadano
indefenso ante el delincuente, ¡cara!, lo sabemos, pero importante una masiva
presencia, aunque más adelante se amaine. Queremos observar, que la fuerza como tal,
puede a lo largo convertirse en dañina, como dañina es la práctica que estamos
observando, la de usarla como control de la violencia a la vez de uso en la regulación del
tránsito.
Lo decimos porque, ver como anoche, a las 12:30 AM, en
la avenida Núñez de Cáceres con Rómulo Betancourt, como en otros lugares y días
deteniendo vehículos y pidiéndole documentos, ó se vigila y protege al
ciudadano ó se regula el tránsito, porque detener a ciudadanos decentes que
transitan por nuestra calles de esa manera, no es menos que otro ingrediente de
violencia, de lo cual estamos llenos, la inteligencia debe primar en estos
operativos, la presencia militar en estos momentos en las calles es necesaria,
no la dañen con acciones de papeleos que luego terminarán de seguro, en
macuteo, la experiencia lo dice.
Es necesaria la presencia de la autoridad en las calles
y carreteras, lo he visto y vivido en toda la zona en que nos desempeñamos, he
transitado innumerables veces de Neiba a Barahona, y demás localidades de la
región, sin ver un solo agente en ninguna parte, eso hay que corregirlo, hay
que improvisar pequeños cuarteles en diferentes partes de las vías, que sirvan
de puntos de apoyo momentáneos y circunstanciales, según lo demande la inteligencia y el sentido común, a
pesar de que es el menos común de los sentidos.
La fuerza y las calles dominicanas.
Reviewed by Emma Pérez
on
junio 19, 2013
Rating:
Reviewed by Emma Pérez
on
junio 19, 2013
Rating:
