El hecho ocurrió en la calle Randolfo Bobadilla, sector Mirador del Sur, donde una familia con más de 35 años residiendo en el lugar enfrentaba un desalojo ejecutado por abogados vinculados al Central Romana, acompañados de un contingente policial.
“Todo lo que ocurrido es una injusticia grande. No se respetó ningún procedimiento. No hubo orden judicial ni diálogo previo”, expresó el padre Gullón.
Según relató, sin mediar conversación ni explicación legal, los agentes procedieron a esposarlo y arrestarlo en el mismo lugar, pese a que afirma no existía ninguna orden de arresto en su contra.
El sacerdote indicó que la detención se habría producido por instrucción del fiscal adjunto de El Seibo, Raúl Guerrero Cedeño, a pesar de que no se le presentó ninguna documentación que justificara la medida.
La familia afectada denunció que el jefe del hogar trabajó durante años en el Central Romana y falleció recientemente, lo que según el religioso añade un componente de profunda injusticia social al caso.
“Estamos hablando de personas humildes, que han vivido ahí por décadas y que de repente son tratadas como si no tuvieran ningún derecho”, afirmó.
El padre reiteró que su presencia en el lugar fue exclusivamente en calidad de mediador y defensor de los derechos humanos básicos, y llamó a que las autoridades respeten el debido proceso, la dignidad de las personas y el rol social de la Iglesia y la sociedad civil.