Barahona.- El reciente cierre del Carnaval de Barahona quedó marcado por un hecho peligroso: un tiroteo en pleno concierto del artista Rochy, que provocó momentos de pánico y un “juidero” colectivo entre los asistentes.
Videos que circulan evidencian la desesperación del público en medio de la incertidumbre; este incidente, lejos de ser un hecho aislado sin contexto, expone con crudeza debilidades en la organización que ya venían manifestándose durante la jornada.
Más allá del lamentable suceso, la actividad dejó sensaciones encontradas; por un lado, la alegría colectiva, el colorido de las comparsas y la energía del público reafirman la importancia de esta manifestación cultural para la identidad de la provincia, sin embargo, varios aspectos organizativos evidenciaron fallas que merecen atención urgente de cara a futuras ediciones.
En la tarima se observaba una presencia considerable de agentes policiales incluso enfocados en grabar la presentación artística, mientras que en áreas clave del público la vigilancia resultó insuficiente.
Esta desproporción generó momentos de vulnerabilidad que, como se evidenció, pudieron derivar en situaciones de alto riesgo.
A esto se suma la preocupante ausencia de personal de emergencia en puntos estratégicos; en eventos anteriores, la presencia de ambulancias y equipos de asistencia médica permitía responder con rapidez ante incidentes.
En esta ocasión, se reportaron desmayos tanto de integrantes de comparsas como de jóvenes, incluyendo menores de edad bajo efectos del alcohol, sin que existiera una respuesta inmediata y organizada para su atención; este vacío no solo compromete la seguridad, sino que pone en entredicho la planificación del evento.
Otro elemento crítico fue el manejo del perímetro en la tarima; el espacio destinado para las comparsas fue ocupado de manera constante por el público, eliminando en la práctica el cerco de seguridad.
Esta situación expuso tanto a participantes como a espectadores a riesgos innecesarios, especialmente considerando el uso de elementos tradicionales como los fuetes.
La reiterada necesidad de solicitar intervención policial para restablecer el orden evidencia una falla estructural en el control del área.
El Carnaval de Barahona no puede permitirse que estas situaciones se normalicen; lo ocurrido durante el concierto no debe verse únicamente como un incidente aislado, sino como una señal de alerta sobre la urgencia de revisar protocolos de seguridad, prevención y respuesta.
Carnaval de Barahona: entre la celebración y las fallas que no deben repetirse
Reviewed by Emma Pérez
on
marzo 30, 2026
Rating: