La funcionaria sostuvo que las motocicletas están vinculadas tanto a accidentes de tránsito como a hechos delictivos, además de figurar entre los bienes más robados. En ese contexto, subrayó que el problema ha trascendido el ámbito vial para convertirse en una situación de carácter social.
Conductas irregulares y deterioro de la convivencia
El señalamiento de la ministra se produce en medio de reiteradas denuncias sobre conductas imprudentes en las vías públicas, como el tránsito en vía contraria, el irrespeto a los semáforos y la circulación por aceras. Estas acciones, aunque no generalizan a todos los usuarios, reflejan un patrón que impacta la convivencia.
“El uso regular de motocicletas es uno de los principales desafíos en materia de seguridad ciudadana”, afirmó Raful.
Incremento de accidentes de tránsito asociados a motocicletas
Uso frecuente en robos y delitos
Incumplimiento de normas de tránsito en zonas urbanas
Necesidad de regulación y cambio cultural
La situación se manifiesta en ciudades como Santo Domingo, Santiago de los Caballeros, San Francisco de Macorís, Moca y San José de Ocoa, donde el fenómeno se traduce en congestión, inseguridad vial y percepción de falta de control.
La ministra planteó que el abordaje del problema requiere una combinación de medidas que incluyan regulación efectiva, fiscalización constante y aplicación de sanciones. Asimismo, enfatizó la importancia de un cambio en la conducta ciudadana para fortalecer el respeto a las normas.
En ese sentido, consideró que la solución no depende únicamente de las autoridades, sino también de la responsabilidad individual en el uso de las vías públicas.