Durante un recorrido realizado por un equipo de El Nacional por diversos centros comerciales del Gran Santo Domingo, entre 11:00 a. m. a 3:00 p. m., fue notoria la masiva concurrencia de compradores en busca de ofertas en uniformes, mochilas, cuadernos y calzados.
La verdad es la misma historia de todos los años. Las cosas suben y los sueldos siguen igual. Mire, yo tengo una niña de tres años en un colegio modesto, como decimos. Pago 6,000 pesos de mensualidad y 3,000 pesos de transporte. En libros y materiales gasté 10,000 pesos, y en uniformes y zapatos 12,000 pesos”, expresó Alejandra Ortiz, residente en Alma Rosa.
Los consumidores coinciden unánimemente en que, los costosos textos educativos, los calzados, mochilas y loncheras representan el gasto más pesado para sus bolsillos. En un escalón secundario, pero igualmente oneroso, se sitúan los uniformes de diario, de educación física y los útiles de escritura indispensables.
El valor de las vestimentas y calzados
El mercado de calzados para niños de 3 a 12 años muestra cifras elevadas. Los modelos genéricos o de gama media varían entre 800, 1,300, 1,500 y hasta 2,500. Sin embargo, cuando se trata de tenis deportivos de marcas reconocidas, la cifra asciende drásticamente alcanzando montos de entre 3,500 y 4,500 pesos.
Por otro lado, la indumentaria básica registra precios considerables. Los pantalones se venden entre 800 y 1,400 pesos, mientras que las camisas rondan entre 250 y 500 pesos. A esto se suma que múltiples colegios privados comercializan de forma exclusiva los uniformes dentro de sus instalaciones, excluyendo únicamente el calzado.
Las mochilas presentan un rango de precios variable, sujeto estrictamente a la marca, durabilidad y personajes de moda plasmados en su diseño; se cotizan entre 600, 900, 1,200 y hasta 3,500 pesos. Paralelamente, las loncheras oscilan entre 400, 800 y 1,200 pesos en los comercios.
Útiles escolares y materiales esenciales
En el rubro de papelería, los cuadernos varían según su volumen de páginas, empastado y fabricante, vendiéndose en 40, 65, 125 y hasta 250 pesos por unidad. Los lápices de colores, fundamentales en las tareas diarias, oscilan entre 150 y 300 pesos, según sean de cera o de madera/carbón.
Un artículo indispensable en la actualidad es el termo de agua personal, vital para la hidratación estudiantil. Sus precios oscilan entre 150, 250, 400, 650 y 1,500 pesos, donde factores como el material de conservación térmica, la calidad del plástico y la ilustración de portada incrementan sustancialmente el valor final.
Adicionalmente, el gasto corriente en borradores, sacapuntas, reglas y pegamentos añade una suma sustancial a la factura final. Los padres deben recorrer múltiples tiendas para comparar precios e intentar amortiguar el golpe financiero que implica equipar completamente a varios estudiantes dentro del mismo núcleo familiar.
Kindergarten: El nivel más costoso
Contrario a la creencia popular de que los niveles iniciales representan un menor desembolso, en kindergarten o centro educativo para niños, y preprimaria es donde más se gasta. Esto se debe a que los materiales requeridos poseen especificaciones pedagógicas muy técnicas y son mayoritariamente importados, lo que encarece significativamente su comercialización.
Cabe destacar que muchos colegios no solo exigen editoriales específicas en sus listas de útiles, sino también marcas determinadas de productos para la elaboración de los trabajos.
Además de uniformes y libros, las exigencias abarcan artículos de higiene personal y manualidades: toallas, toallitas húmedas, papel higiénico, desinfectantes, alcohol, cartulinas, papel de construcción, mandil, bloques pedagógicos, pinceles, gel de baño, pegamento blanco y silicón líquido, sobrecargando el presupuesto familiar de manera desmedida.
Para culminar el presupuesto inicial, las instituciones solicitan habitualmente un maletín estudiantil especializado que integra los libros de texto y cuadernos de trabajo interactivos. Este paquete cerrado oscila entre los 4,500 y 5,000 pesos, consolidando a la educación inicial como la etapa con mayor presión económica.
Ayudas estatales con limitaciones
En el sector público, donde el Estado distribuye calzados, uniformes y mochilas, persisten disconformidades entre las familias. Los padres denuncian que las mochilas entregadas resultan poco atractivas para los estudiantes, lo que genera un fuerte rechazo en los niños, quienes prefieren diseños más vistosos.
“Quizás piensan que uno se queja mucho, pero si el Gobierno ayuda con eso de los uniformes y zapatos, que den cosas que uno pueda usar y no tenga que salir a comprarlas porque el zapato o el pantalón que te dieron no le sirve a tu hijo”, comentó Gertrudis Tavares, residente en Pantoja, Santo Domingo Oeste.
A esta situación se suma la falta de variedad en las tallas de vestimentas y calzados. Frecuentemente, los kits no disponen de los números adecuados para los alumnos, lo que obliga a los tutores a incurrir en gastos imprevistos para comprar las prendas faltantes en comercios privados.
«Aquí uno no sabe qué hacer con estos precios de los útiles escolares. La mochila y los uniformes están por las nubes. El sueldo no nos alcanza para nada y todavía falta comprar los libros. ¡Esto es un verdadero abuso!», Antonia Cabrera, residente e n Villa Mella.
Datos a tomar en cuenta
Aunque no hay una versión oficial de parte de las autoridades de educación y asociaciones de colegios privados varias personas consultadas afirman que la matriculación de los estudiantes se ha incrementado entre un 5 y 10 % con respecto al año anterior.
En la actualidad ya muchos colegios venden los uniformes y los libros. Otros venden el combo completo agregándoles a esto los materiales gastables en el aula.