Mal de uno es bienestar de otro: Crecida lago Enriquillo favorece a pescadores


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JIMANI.- Suele decirse que “el mal de uno es el bien del otro”. Aquí esa frase guarda mucha relación con la realidad a propósito del crecimiento indiscriminado del lago Enriquillo, que daña y perjudica a cientos de familias, pero beneficia y favorece a un puñado de pescadores.


Es una especie de paradoja y discordancia. Lo que es una desgracia humana para numerosos productores agrícolas y ganaderos de los alrededores del lago, se traduce en una bendición para quienes viven de la pesca.

Es tan simple como esto: A mayor crecimiento de las aguas mucho más alta es la producción de peces y otras especies acuáticas como crustáceos, moluscos y otros invertebrados, que son extraídos haciendo de ello una venta rápida en las calles de aquí y de otras comunidades del área.

Mientras el lago Enriquillo desaparece y hunde en sus aguas inmensas propiedades de cultivo y crianza de ganado y chivo, las mallas, chinchorros y frágiles embarcaciones “robosan” y se desbordan en peces y demás variedad acuática.

Sin duda los bolsillos de los pescadores sonríen ante el cuadro sombrío y desolador que viven numerosas familias a las que el pantano las ha desalojado de sus propios predios.

A estas humildes y desorientadas familias la crecida de las aguas no solo les ha borrado literalmente sus tierras del mapa, sino que también les ha arrebatado su único modo de vida.

Las comunidades alrededor del lago presentan una novedad. Muchos hombres, como opción inmediata de sobrevivencia, se han dedicado a la pesca. A los ojos de cualquier espectador se hace evidente su impericia, pues lucen novatos en esta nueva tarea.

El mercado que genera la pesca, mayormente compra y venta de tilapias, florece muy notable por estas tierras.
En un buen día de pesca un sólo pescador es capaz de atrapar hasta tres mil peces en una sola jornada, según el testimonio de Rafael Pérez Santana, quien dejó el oficio de maestro constructor para dedicarse a extraer la riqueza acuática.

Asentado en Jimaní desde hace nueve años, Pérez Santana, muy locuaz, dice que mantiene y echa hacia adelante a su familia gracias a que diariamente produce miles de pesos (por nada quiso decir su ingreso exacto) producto de la venta de peces. Cuatro tilapias cuestan doscientos pesos.

En el caso de Rafael, el crecimiento del lago le ha dado mucha mayor rentabilidad que pegar block.

“Eso es lo que se está consumiendo aquí ahora (pescado). El crecimiento del lago nos beneficia porque estamos ahora sacándole su producción”, expresa.

La producción es prolífera y abundante. Una sola tilapia puede producir millones de huevos que luego se convierten en peces, multiplicando enormemente la vida debajo de las aguas en esa reserva natural.

“Los peces no los acaba nadie. Ellos cada día producen más y más, y las tilapias cuando van a producir se retiran a un lugar donde nadie las moleste”, ilustra con su sabiduría.

Cuando hay mucho viento o brisa es un mal día para la pesca, pues los peces se quedan en el fondo del lago y nada los hace subir a la superficie. “Le tienen miedo al viento porque la brisa los arrastra hasta la orilla”, explica Pérez Santana.

Mal de uno es bienestar de otro: Crecida lago Enriquillo favorece a pescadores Mal de uno es bienestar de otro: Crecida lago Enriquillo favorece a pescadores Reviewed by Emma Pérez on enero 25, 2013 Rating: 5
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