Estos grupos criminales controlan un 90 % de la capital de Haití y son responsables de la muerte de unas 6.000 personas en 2025, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
Por años, el país más empobrecido de las Américas ha estado sumido en una oleada de violencia mortal de pandillas, con frecuentes asesinatos, violaciones y secuestros.
Cerca de 1,4 millones de personas -10% de la población- ha sido desplazada por la violencia. Casi la mitad de los haitianos enfrentan serios problemas de inseguridad alimentaria, incluidos 1,2 millones de niños de menos de 5 años.
«Decenas de personas, incluidos muchos niños, han muerto o resultado heridas en estas letales operaciones con drones», dijo Juanita Goebertus, directora para las Américas de Human Rights Watch.
«Las autoridades haitianas deben controlar con urgencia a las fuerzas de seguridad y a los contratistas privados que trabajan para ellas antes de que mueran más niños», agregó.
La Oficina Integrada de la ONU en Haití atribuye los ataques con drones a un grupo creado por el primer ministro Alix Didier Fils-Aime, con apoyo operativo de la empresa militar privada Vectus Global.