La víctima fue identificada como Pablo Gil Aquino, quien residía en la referida comunidad y fue hallado en la sala de su vivienda, semidesnudo, con ambas manos atadas con un trapo y una herida de arma blanca, según el informe preliminar.
El cuerpo fue encontrado en medio de un charco de sangre, luego de que su hija, Quinidia Gil Rivera, acudiera a la residencia al notar que su padre no había asistido a la iglesia, como acostumbraba.
Al llegar al lugar y abrir la puerta, la mujer se encontró con la desgarradora escena, por lo que de inmediato pidió auxilio y notificó a las autoridades.
Tras recibir el aviso, al lugar se presentaron agentes de la Policía Preventiva, miembros de la Dirección Central de Investigación (Dicrim), representantes del Ministerio Público y un médico legista, quien realizó el levantamiento del cadáver.
El cuerpo fue trasladado al Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) para los procedimientos correspondientes.