De acuerdo con Salud Pública, los cambios repentinos de temperatura, el viento y la humedad pueden agravar afecciones respiratorias como asma, bronquitis y alergias.
También se asocian con dolores de cabeza y migrañas, dolores articulares, estrés, ansiedad y trastornos del sueño, especialmente en personas sensibles a variaciones atmosféricas.
Adultos mayores
Niños pequeños
Mujeres embarazadas
Personas con enfermedades crónicas
Residentes en zonas de alto riesgo
Riesgos para la seguridad y enfermedades
Durante estos eventos, aumenta el riesgo de lesiones por la caída de árboles, techos u objetos, así como inundaciones, deslizamientos de tierra, ahogamientos en ríos y cañadas crecidas y electrocuciones por el uso inadecuado de cables o plantas eléctricas.
Asimismo, institución advirtió que, tras las precipitaciones, pueden incrementarse las enfermedades transmitidas por vectores, como dengue, zika y chikungunya, además de leptospirosis. También alertó sobre gastroenteritis aguda por el consumo de agua no potable y un impacto negativo en la salud mental, con aumento de ansiedad e insomnio.
Permanecer en lugares seguros durante lluvias y vientos fuertes.
No cruzar calles, ríos ni cañadas inundadas.
Consumir solo agua potable o hervida.
Mantener un botiquín de primeros auxilios.
Ventilar adecuadamente los espacios donde se usen plantas eléctricas.
Dar seguimiento a las alertas oficiales del Centro de Operaciones de Emergencias y del Ministerio de Salud Pública.
Las autoridades reiteraron el llamado a la prevención y la prudencia ante fenómenos atmosféricos extremos que puedan poner en riesgo la vida y la salud.