El papa se pronunció así en su segundo día de visita a Argelia, durante una parada en un pequeño centro para ancianos en Annaba, una localidad del noroeste del país de donde fue obispo San Agustín, que inspiró la orden a la que pertenece.
Estoy contento porque Dios habita aquí, porque donde hay amor y servicio, allí está Dios», dijo el papa, hablando en inglés ante las religiosas y unos treinta ancianos que atienden en este centro, gestionado por las Hermanitas de los Pobres y al que acudió tras visitar el área arqueológica de la antigua Hipona.
Y agregó: «Pienso que el Señor, desde el cielo, viendo una casa como esta, donde se busca vivir juntos en fraternidad, puede pensar: ¡pues hay esperanza! Sí, porque el corazón de Dios está desgarrado por las guerras, la violencia, las injusticias y las mentiras».
«Pero el corazón de nuestro Padre no está con los malvados, con los prepotentes, con los soberbios; el corazón de Dios está con los pequeños y los humildes, y con ellos lleva adelante su Reino de amor y de paz, cada día».
El papa concluirá esta visita de pocas horas a la ciudad vinculada a la figura de San Agustín con una misa en la basílica que lleva el nombre del santo de Hipona.
Choque con Trump
La visita a Argelia, primera etapa del viaje del papa a África, comenzó ayer lunes, marcada por las palabras de Trump, quien criticó duramente al pontífice, diciéndole que era «débil» y «terrible en política exterior».
En el avión que lo llevaba a Argel, el papa estadounidense respondió asegurando que no tenía «miedo» de la administración Trump y que seguiría levantando fuertemente la voz contra la guerra.